La belleza
Espectáculos Música
Un recorrido por tres mundos orquestales muy distintos
La Orquesta Sinfónica Nacional del Sodre, bajo la dirección de Ignacio García Vidal, propone un recorrido por tres mundos orquestales muy distintos. Debussy y Ravel exploran el color, la atmósfera y la imaginación sonora en Claro de luna y Mi madre la Oca, mientras que la Segunda Sinfonía de Rachmaninoff lleva el programa hacia una dimensión mucho más amplia y apasionada, con grandes desarrollos sinfónicos y un lirismo profundamente expresivo. Tres obras que muestran maneras muy diferentes de transformar la melodía, el color y la emoción a través de la orquesta.
En su Segunda Sinfonía, Rachmaninoff despliega un mundo de grandes melodías, contrastes intensos y una expresividad profundamente romántica. A lo largo de sus cuatro movimientos, la música pasa de momentos sombríos y contenidos a expansiones de enorme amplitud, con una escritura orquestal rica y envolvente. El célebre Adagio del tercer movimiento, introducido por un extenso solo de clarinete, concentra buena parte de ese lirismo que atraviesa toda la obra y que convirtió a esta sinfonía en una de las páginas más queridas del compositor.
Programa
| Claude Debussy | Claro de luna, de la «Suite bergamasca» (Orq. André Caplet) |
| Maurice Ravel | Mi madre la oca, suite |
| Sergei Rachmaninoff | Sinfonía n.º 2 en mi menor, Op. 27 |



