Entrevista al Presidente del Sodre

Doreen Javier Ibarra

 

El Sodre aportando a toda la sociedad

 

Al iniciarse este período de gobierno, y luego de 25 años en el Parlamento, Doreen Ibarra asumió la dirección del Servicio Oficial de Difusión, Representaciones y Espectáculos (Sodre) con el desafío y el compromiso de incentivar el arte y la cultura “lo máximo posible”, darle preferencia a los cuerpos estables y descentralizar la presencia del organismo. En diálogo con Somos Uruguay Revista, nos cuenta sus esfuerzos por alcanzar una gestión plural que ponga arriba de la mesa la dimensión cultural de la democracia y la igualdad.

 

¿Cuáles fueron sus principales objetivos cuando asumió el cargo?

Para nosotros la cultura define los rasgos distintivos de nuestra sociedad. Es un elemento central de la construcción de identidades, cohesión social y sentido de pertenencia de cualquier sociedad. Por eso se precisa de la participación activa de la más amplia cantidad de actores sociales y de una serie de políticas públicas que garanticen la variedad de las propuestas, la igualdad de oportunidades y el apoyo a la creación. Hemos abordado con muchísimo calor y muchísima eficiencia el tema de la descentralización. La diversidad de expresiones se apoya en la colaboración entre el Estado y la sociedad civil, y la democracia necesariamente tiene una dimensión cultural en la que se expresan las diferencias y se construye la convivencia. En ese sentido hemos estado trabajando.

 

¿Cuál es rol de los cuerpos estables del Sodre en esos desafíos?

Nuestro interés es que todo ese conjunto se vuelque a la sociedad y que la sociedad participe, y lo estamos logrando. Tratar de incentivar al máximo la participación de uruguayos en todos los cuerpos estables que son el Ballet Nacional, la Orquesta Sinfónica, el Conjunto Musical de Cámara, la Orquesta Juvenil del Sodre, el Coro de Niños, el Coro Juvenil, el Coro Nacional y las Escuelas de formación artística.

Encontramos la situación de que un porcentaje muy amplio de los integrantes del Ballet Nacional del Sodre eran extranjeros, por lo que es necesario trabajar con las Escuelas de formación artística para que tengan una concordancia absoluta, en la enseñanza, con el Ballet Nacional, a fin de que ese aprendizaje permita incorporar bailarines al Cuerpo Estable del Ballet Nacional. Con todos los cuerpos estables estamos saliendo al interior del país, a todos los departamentos. Hay una resolución del Consejo Directivo de concurrir al interior del país para volcar el conocimiento, el arte y la cultura al interior, y eso es recibido en forma extraordinaria. Muchos de los teatros del interior se han actualizado y están en una situación excelente para actuar. Ese es uno de los objetivos centrales, que estamos cumpliendo.

 

¿Cómo es la recepción de los espectáculos por parte del público en el interior del país?

Es excelente. La gente del interior tiene avidez por tomar contacto con la cultura. Agotamos la venta de localidades. Con el Ballet habría que estar un mes seguido en una ciudad para poder atender los requerimientos de los vecinos; pero también sucede con la Orquesta Sinfónica, con la Orquesta Juvenil, que tiene un arraigo impresionante en el interior del país, y con el coro de adultos y el de niños, más allá de la permanente concurrencia al conjunto de música de cámara, que son cinco o seis músicos, lo que es más fácil de trasladar.

 

¿Cómo se financian esos espectáculos?

Hay un cobro de localidades, que se hace en acuerdo con las intendencias, que por lo general aportan alojamiento o comida o transporte. Siempre tenemos nuestros gastos, pero es parte de las obligaciones del Sodre. Tenemos una buena administración desde el punto de vista contable. Hemos puesto todo al día, está absolutamente a la orden de cualquier ciudadano cualquier información que pueda solicitar.
Anualmente traemos miles de niños del interior del país, fundamentalmente de las escuelas rurales. Traemos, entre dos y tres veces al año, 2.000 niños del interior profundo del país con la colaboración de los Centros Mec y las intendencias. Los traemos en ómnibus y recorremos Montevideo, porque muchos de ellos nunca recorrieron la capital, no conocen la rambla, ni el Río de la Plata, y luego van al espectáculo, que por lo general es del Ballet, o de otro Cuerpo Estable. Hay que ver esas caritas, cómo gozan y se asombran, y cómo se produce un silencio absoluto. Es una tarea social que es nuestra obligación, tanto con los niños de las escuelas, como con los de secundaria, como con adultos mayores. Hemos llegado a traer pueblos enteros, como el pueblo Juan José Castro de Flores, a ver determinado espectáculo, y esa es la tarea que más nos enorgullece y nos pone en una situación extraordinaria desde el punto de vista anímico.

 

¿Se trata de herramientas que apuntan a revertir la desigualdad en cuanto a la posibilidad de acceder a bienes culturales?

Eso sucede desde hace mucho tiempo, pero poco a poco se va eliminando esa situación de desigualdad de oportunidades. En la actualidad estamos trabajando para que se elimine en forma absoluta, tenemos los medios de comunicación televisivos y radiales que nos ayudan muchísimo y que nos permiten conectarnos con el interior del país. Estamos trabajando con algo que es maravilloso que es “Un niño, un instrumento”, que es un programa que ya está en funcionamiento para otorgar instrumentos no profesionales que sirven para comenzar a aprender a tocar música. No cualquier niño va a tener un instrumento; para ello, tiene que tener interés y tiene que haber un compromiso de los padres de cuidar el instrumento e ir con los maestros correspondientes para que pueda aprender; tenemos grupos en diferentes partes del país. En Montevideo, a través del Presupuesto Participativo de la Intendencia, los vecinos votaron recursos para comprar instrumentos para los niños de su barrio, y hemos tenido colaboración de los gobiernos departamentales. Diría que, de los 19 departamentos, 12 o 13 tienen su grupo musical a través de este programa. Apostamos a ese programa para colaborar con el niño, para que tenga qué hacer; eso permite —como jugar al fútbol o al ajedrez— que tengan oportunidad de distraerse y confraternizar entre ellos. Hay que ver a esos niños en el estudio Adela Reta, donde se reúnen 100 ó 120, la disciplina que tienen, cómo respetan el horario, a sus maestros, y además van acompañados por los padres, que también se integran y tienen la oportunidad de acercarse a la música.

 

¿Cómo cree que es la imagen del Sodre en los diferentes sectores de la sociedad?

Tenemos el orgullo de que una encuesta de Factum dio tercero al Sodre entre los organismos con mayor simpatía, luego de Antel y el LATU. Eso significa que tanto la gente que apoya al gobierno como la gente que está en la oposición valora lo que se está haciendo en el Sodre. Hace unas décadas, el Sodre pasó por una etapa de oro; en este momento estamos en una muy buena posición, estamos aportando para toda la sociedad sin exclusiones. Esa es nuestra obligación, estamos para trabajar para la sociedad en su conjunto, sin ningún tipo de discriminación, ni de género, ni de raza, ni político, ni social, y es lo que estamos haciendo con mucho éxito.

 

 

Obras destacadas

 

El Quijote del Plata: “No tengo dudas de que va a ser requerido en distintas partes de América

y de Europa. A través de las ideas del director Igor Yebra, Santiago Sanguinetti y la coreógrafa española Blanca Li, impactó en escena algo uruguayo, elaborado a través de una colección de ediciones de Quijotes que tenía un uruguayo, Arturo Xalambri. A partir de allí se le ocurrió a Igor hacer un espectáculo, se logró y se hizo”.

Dulce rosa: “Es una ópera que fue excelente, escrita por Isabel Allende y elaborada por uruguayos, que tuvo una única representación en Estados Unidos, y que la hicimos acá hace muy poco tiempo. Ahora nos la están pidiendo desde el exterior, para llevar la obra a distintas ciudades de América Latina. Está hecha por uruguayos y eso lo que queremos valorar”.

Cascanueces: “Dentro de muy pocas semanas, el Ballet va a estar con la Orquesta Juvenil del Sodre, en la época de las fiestas navideñas, y ya para el año que viene, la Orquesta Sinfónica va a volver a participar y acompañar a todas las representaciones del Ballet que se hagan. La gente quiere que el Ballet esté con la Orquesta y no con una cinta. Ya lo logramos en El Quijote del Plata, y el año que viene lo vamos a lograr en su totalidad”. 

 

Doreen Javier Ibarra Ferreira nació en Durazno, Uruguay. Desde joven trabajó en distintas empresas comerciales, entre ellas la de su padre, Francisco Javier, con el oficio de sastre. Ingresó al Banco República desempeñando funciones en el interior y en Montevideo en distintas secciones, culminando su carrera a cargo del Departamento de Personal Sector Sucursales. Durante varios años integró la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU), siendo consejero del Sector Banca Oficial y del Consejo Central. Fue fundador de la CNT. En 1962 participó de la fundación del Frente Izquierda de Liberación (FIDEL), un movimiento de integración de fuerzas de izquierda. En 1971 fue fundador del Frente Amplio. Entre 1990 y 2015 integró el Parlamento Nacional en la Cámara de Diputados. Participó en distintas comisiones de la Cámara de Representantes y de la Asamblea General, en especial las referidas al Presupuesto Nacional. Actuó como vicepresidente en la Cámara de Representantes. Formó parte de la comisión y del parlamento del Mercosur. Participó activamente en el Parlamento Cultural del Mercosur, lográndose una integración cultural muy importante con los diversos gestores y actores de los distintos países. También integró el Parlamento Latinoamericano y la Unión Parlamentaria Mundial.

 

 

Entrevista publicada en la revista Somos Uruguay nº 77 de octubre de 2018

 

 

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Miércoles, 21 Noviembre, 2018