Ossodre en el Auditorio Nelly Goitiño: Júpiter

Temporada Sinfónica
Ossodre en Auditorio Nelly Goitiño

 

Solista: Maximiliano Nathan
Director: Junping Qian

 

Béla Bártok (Imperio austrohúngaro, 1881 - Estados Unidos, 1945)

Danzas Folkloricas Rumanas

Bot tánc / Jocul cu bâtă
Brâul
Topogó / Pe loc
Bucsumí tánc / Buciumeana
Román polka / Poarga Românească
Aprózó / Mărunțel

 

Emmanuel Séjourné (Limoges, 1961)

Concierto para vibráfono y cuerdas

A piacere
Énergique et agressif

 

Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791)

Sinfonía Nº41 en Do mayor, K.551, Júpiter

Allegro vivace
Andante cantabile
Menuetto
Molto allegro

 

Concierto para vibráfono y cuerdas
Emmanuel Séjourné

Este concierto se compuso por encargo de Claude Giot (a quien está dedicado) para la etapa final del primer Concurso Internacional de Vibráfono en Francia (1999). El vibráfono es un instrumento reciente en comparación a la historia del piano o el violín. Su repertorio solista y concertante es por lo tanto muy pobre: eso es lo que lo hace interesante.
El concierto está escrito en dos movimientos. El ritmo de habanera es utilizado durante todo el primer movimiento. Los instrumentos son deliberadamente empleados en contra de su manera natural y habitual de ejecución: las cuerdas trazan un ritmo constante y repetitivo, mientras que el vibráfono vuela libremente con expresividad por encima de esta alfombra regular. El vibráfono comienza y termina este movimiento usando el arco, que inicialmente lo confunde con los instrumentos de cuerda. No puedo negar que me inspiré en el segundo movimiento del Concierto para piano en Sol de Ravel, el cual emplea un vals lento constante sobre una marcha larga y armónica.
El segundo movimiento es mucho más rítmico y agresivo, con una referencia voluntaria a Bartók. La parte central utiliza los modos de producción sonora específicos del vibráfono: glissandos, sonidos amortiguados (étouffés), el vibrato del motor del instrumento y armónicos. El modo semi-disminuido (semitono, tono, semitono, tono) es empleado en todo el movimiento. El concierto incita al intérprete a abrir todas sus facetas expresivas y de su personalidad.  
Texto escrito por el compositor especialmente para este programa

 

Sinfonía N°41 en Do mayor, K.551, Júpiter
Wolfgang Amadeus Mozart
Luego de dos siglos de su composición, la Sinfonía N°41 mantiene –al igual que las N°39 y N°40– su lugar en la cumbre del repertorio sinfónico. Escritas en solamente nueve semanas, estas tres últimas sinfonías de Mozart presentan la estructura convencional de cuatro movimientos del Clasicismo tardío. Hacia 1788 –año en que Mozart escribe la N°41–, la frecuencia de conciertos que brindaba el compositor había disminuido, así como el apoyo del público (cuyas razones aún no se conocen del todo). Lo que sí se conoce a través de correspondencias a su amigo Michael Puchberg, es la imperiosa necesidad del compositor en poder presentar en concierto sus tres últimas sinfonías.
A pesar de que hoy no sepamos si este concierto efectivamente se realizó, un hecho es seguro: a comienzos del siglo XIX la Sinfonía N°41 era reconocida universalmente como una de las mejores sinfonías jamás escritas. El aspecto ampliamente más admirado de esta obra –además de sus grandes proporciones y su amplio rango emocional– es la fuga del último movimiento. Las sutilezas formales y contrapuntísticas de este final son de una maestría tal que se discuten aún en la actualidad. En cierto punto del último movimiento pueden escucharse hasta cinco motivos melódicos sonando simultáneamente y desplazándose con una increíble naturalidad por toda la orquesta.         

Texto: Felipe Ortiz Verissimo

Fecha/s: 
Sábado, 21 Septiembre, 2019 - 19:00
Lugar: 
Auditorio Nelly Goitiño, sala Héctor Tosar